D. recibe por años violencia psicológica por parte de la directora y profesores tanto con su vestimenta, como por su identidad de género. La directora “aconseja” que “si querías ser masculino mejor no hubieras nacido”. Su profesora lo aísla del curso por el hecho de tener piercing y que eso es razón de posible transmisión de VIH humillándolo con sus compañeros. También se le niega el uso de pantalón, piercing y uñas pintadas de negro así como su corte de pelo. Y de participar en el rol masculino en las danzas del colegio.
