La propuesta, impulsada por el primer ministro Ousmane Sonko y ya avalada por el gabinete, eleva de cinco a diez años de prisión la pena máxima por relaciones entre personas del mismo sexo y amplía el abanico de conductas castigadas.
El texto tipifica los llamados “actos contra la naturaleza” con condenas de cinco a diez años, duplicando el marco actual. Si hay menores involucrados, se aplicará la sanción más alta.
Además, contempla penas de tres a siete años para quienes promuevan o defiendan públicamente este tipo de relaciones y establece multas de hasta 10 millones de francos CFA. También incluye castigos para acusaciones sin pruebas, en un intento de frenar denuncias infundadas.
La iniciativa llega tras una serie de detenciones recientes por supuestas relaciones homosexuales, que alcanzaron a figuras públicas y a un periodista. Estos casos reactivaron un debate marcado por posturas religiosas y conservadoras que exigen mayor severidad penal.
Aunque aún no hay fecha para la votación en la Asamblea Nacional, el oficialismo cuenta con peso decisivo. Organizaciones como Human Rights Watch advirtieron que el proyecto vulnera derechos fundamentales como la igualdad ante la ley y la no discriminación.
La medida se inscribe en una tendencia regional. En los últimos años, Burkina Faso y Mali adoptaron normas similares, mientras que en Uganda rige desde 2023 una de las legislaciones más duras del continente.
