En esta edición, la movilización se realizó bajo el lema “Creciendo libres, amando con orgullo” buscando visibilizar a las infancias trans y no binarias, un tema que, señalaron participantes, sigue enfrentando resistencia y desinformación, pero cuya discusión resulta necesaria para garantizar el bienestar de niñas, niños y adolescentes.
Alejandro Castro recordó que cuando era adolescente existía mucha menos visibilidad y comprensión sobre la diversidad sexual. Consideró que el reconocimiento y acompañamiento desde edades tempranas puede ayudar a prevenir problemas de salud mental que históricamente han afectado a integrantes de la comunidad.
“Al principio no la tuve, pasé por depresión, intenté varias veces suicidarme y mis papás ahí, mis papás comenzaron a apoyarme y desde ahí soy feliz”, relató.
Para él, el respaldo familiar es fundamental para que las personas jóvenes puedan desarrollarse sin miedo y sin necesidad de ocultar quiénes son.
Alberto Moreno, aseguró haber contado con el apoyo de su familia desde temprana edad. Consideró que ese acompañamiento tuvo un efecto directo en su desarrollo personal y profesional.Sin embargo, señaló que muchos jóvenes no cuentan con las mismas condiciones, por lo que consideró necesario continuar impulsando espacios de concientización para reducir la discriminación que todavía persiste en la sociedad.
Por su parte, Iris Fernanda recordó que el proceso de aceptación dentro de su familia tomó varios años. Explicó que desde la secundaria identificó su orientación sexual, pero no encontró una aceptación inmediata en casa.
“Me sentía muy triste cuando mi familia no me aceptaba hasta que lo empezaron a entender”, comentó.
Aunque actualmente cuenta con el respaldo de sus seres queridos, aseguró que el reconocimiento familiar permite a las personas vivir con mayor libertad y tranquilidad emocional.
Daniel, de 20 años, coincidió en que la información y la educación son herramientas importantes para construir una sociedad más tolerante. Relató que su madre inicialmente consideró que su orientación sexual era una decisión, aunque con el tiempo logró comprenderlo y aceptarlo.
“Empezó a captar un poco más que pues no era una decisión, es simplemente un sentimiento”, explicó.
Rami Mejía, integrante de la colectiva Red Arcoíris en Resistencia y parte del comité organizador, explicó que el tema central de este año pone el foco en la necesidad de garantizar el reconocimiento legal de la identidad de género desde edades tempranas, algo que actualmente no está legislado en Coahuila para menores de 18 años.
Señaló que esta falta de reconocimiento tiene efectos directos en el acceso a otros derechos fundamentales, además de que impacta principalmente en el bienestar emocional de niñas, niños y adolescentes trans, al exponerlos a situaciones de violencia, discriminación y revictimización en espacios como la escuela.
Además subrayó la importancia del acompañamiento familiar, al señalar que cada vez hay mayor apertura y sensibilización por parte de madres y padres, lo que consideró un cambio significativo en la ciudad.
Finalmente, hizo un llamado a la ciudadanía a reconocer la diversidad como parte de la vida pública y a mantener estos espacios como parte de la lucha por los derechos humanos.
