“Muy a menudo se considera que la pérdida de cabello es un problema estético, pero definitivamente no lo es. En este contexto, en el que las y los pacientes simplemente intentan sentirse ellos mismos, la alopecia asociada con ese proceso puede dificultar de forma considerable alcanzar este objetivo”, afirmó el Dr. Adam Friedman, catedrático y director del Departamento de Dermatología de The George Washington University (GWU) School of Medicine and Health Sciences en Washington, Estados Unidos.
Aunque la investigación de alta calidad sobre los tratamientos para la pérdida de cabello fuera de las poblaciones cisgénero es escasa, especialistas en dermatología pueden extrapolar los datos disponibles y desempeñar un papel importante en este ámbito de la atención de afirmación de género, señaló el Dr. Friedman, quien participó en un congreso celebrado en The George Washington University titulado “De la evidencia a la equidad: atención dermatológica para las minorías sexuales y de género”.
En pacientes transmasculinos que reciben testosterona, el aumento de la producción de dihidrotestosterona favorece el crecimiento del vello facial y corporal, pero también aumenta el riesgo de alopecia androgenética, por lo general entre 2 y 5 años después de iniciar el tratamiento. Un estudio de cohorte retrospectivo de 2021, en el que participaron 988 pacientes que recibieron hormonoterapia masculinizante, mostró que la incidencia de alopecia androgenética aumentó de 0,4 % antes de iniciar el tratamiento con testosterona a 3,1 % durante una mediana de seguimiento de 3,4 años.
Aún no se termina de comprender este intervalo de 2 a 5 años después de iniciar el tratamiento hasta la aparición de la alopecia androgenética, afirmó el experto. “Con frecuencia, el paciente desconoce que ambos eventos están relacionados, por lo que es importante informar a colegas de otras especialidades que participan en la atención de afirmación de género”, indicó. En cuanto a los pacientes, “debemos normalizar que la alopecia de patrón androgenético puede aparecer durante la transición y que existen opciones para tratarla”.
En pacientes transfemeninas, el tratamiento con estrógenos y antiandrógenos puede reducir la velocidad de crecimiento y la densidad del vello corporal, pero por lo general no elimina el vello facial, por lo que los métodos de depilación, como la electrólisis y el láser, constituyen opciones terapéuticas importantes. Sin embargo, en estas pacientes “también debemos tener en cuenta el riesgo de alopecia de patrón androgenético”, alertó el Dr. Friedman. “Es posible que ese proceso ya haya comenzado cuando inician la transición”.
Al evaluar la pérdida de cabello en pacientes transgénero o con diversidad de género, “debe abandonarse por completo la nomenclatura de alopecia de patrón masculino o femenino”, indicó, al igual que los sistemas o las escalas de clasificación basados en el sexo, como las de Norwood-Hamilton y Ludwig.
En su lugar, recomendó utilizar la Basic and Specific classification o la Bouhanna scale, aplicables a todas las identidades de género.
Selección de tratamientos para la alopecia androgenética
Entre las opciones terapéuticas del Dr. Friedman, el minoxidil oral a dosis bajas ocupa un lugar destacado como tratamiento de primera línea para las personas transmasculinas y, especialmente en combinación con espironolactona (utilizada fuera de indicación para la pérdida de cabello de patrón femenino), para las pacientes transfemeninas.
El minoxidil tópico también constituye un tratamiento de primera línea adecuado y fue propuesto en una revisión de 2023 sobre alopecia androgenética en pacientes transgénero o con diversidad de género. Sin embargo, “en la práctica clínica habitual, el tratamiento tópico suele resultar insuficiente porque se dificulta mantener la aplicación dos veces al día, se produce irritación del cuero cabelludo y problemas estéticos o, simplemente, no se logra la respuesta esperada”, explicó el Dr. Friedman a Medscape Noticias Médicas luego del congreso.
“Aunque todavía no contamos con ensayos sólidos específicos en personas transgénero, los datos sobre la eficacia del minoxidil oral a dosis bajas procedentes de estudios sobre alopecia androgenética son convincentes”, afirmó. Además, el Dr. Friedman señaló que la densidad capilar puede comenzar a aumentar a partir de los tres meses de iniciar el tratamiento. Por otra parte, grandes estudios retrospectivos de seguridad han demostrado que el minoxidil oral a dosis bajas suele tolerarse bien.[3]
Cuando opta por este tratamiento, el Dr. Friedman suele iniciar con 0,625 mg/día en pacientes transfemeninas y con 1,5-2 mg/día en pacientes transmasculinos, con aumentos frecuentes a 1,25 mg/día y 2,5-5 mg/día, respectivamente.
En pacientes transfemeninas, la combinación de minoxidil oral a dosis bajas y espironolactona constituye una opción valiosa debido a los mecanismos de acción complementarios de ambos fármacos, destacó. Mientras que el minoxidil estimula directamente el crecimiento folicular, la espironolactona reduce la señalización androgénica. Por lo general, la espironolactona debe evitarse en pacientes transmasculinos debido a su efecto reductor sobre la concentración de testosterona.
La espironolactona suele tener una doble función en pacientes transfemeninas, “porque ya se incorpora con frecuencia a la terapia hormonal de afirmación de género y también puede mejorar el hirsutismo, lo que la hace particularmente atractiva”, mencionó el experto.
También, la espironolactona podría ayudar a reducir la hipertricosis y el edema facial y de las piernas asociados con el minoxidil oral a dosis bajas, explicó durante el congreso. En este sentido, citó dos publicaciones recientes: un informe de 2025 sobre la reducción del edema asociado con el minoxidil oral a dosis bajas mediante espironolactona y una carta de 2026 sobre la disminución de la hipertricosis facial inducida por el minoxidil oral a dosis bajas con este fármaco.[4,5]
La hipertricosis es el efecto adverso más frecuente del minoxidil oral a dosis bajas. En un estudio retrospectivo de 2021 realizado en pacientes bajo este tratamiento durante al menos tres meses (no centrado específicamente en la población transgénero o con diversidad de género), la hipertricosis se presentó en 15 %. Entre los eventos adversos sistémicos menos frecuentes se encontraron mareo, retención de líquidos y taquicardia, con incidencias del 1,7 %, 1,3 % y 0,9 %, respectivamente. El edema periorbitario fue aún menos frecuente, con una incidencia de 0,3 %.[6]
La hipertricosis puede ser un efecto deseado para algunas personas transmasculinas, pero no para algunas pacientes transfemeninas. “Por eso es recomendable iniciar con dosis bajas e incrementarlas de forma gradual en personas transfemeninas”, indicó el Dr. Friedman.
Los derrames pericárdicos suelen asociarse con dosis antihipertensivas de minoxidil mucho más elevadas que las utilizadas para la alopecia, enfatizó, citando un estudio transversal de 2024 en el que se evaluó la presencia de derrames pericárdicos en pacientes tratados con minoxidil oral a dosis bajas y en pacientes que no recibían este fármaco.
La espironolactona tampoco es adecuada para cualquier paciente. A dosis más elevadas y en personas de edad avanzada, puede ser necesario vigilar la aparición de hipotensión y, con menor frecuencia, hiperpotasemia. “Además, debe utilizarse con precaución en pacientes con nefropatía”, declaró a Medscape Noticias Médicas.
“También existen datos recientes que sugieren que la espironolactona podría influir en la concentración de estradiol en ciertos casos, lo que refuerza la necesidad de individualizar el tratamiento en colaboración con especialistas en endocrinología”, afirmó.
Un análisis retrospectivo realizado por el Dr. Friedman y un equipo colaborador a partir de la base de datos de la aseguradora Humana, publicado en 2020, no encontró una asociación entre el uso de espironolactona y la recurrencia del cáncer de mama.
Los inhibidores orales de la 5-alfa-reductasa también forman parte de las opciones terapéuticas, en especial para pacientes transmasculinos. Sin embargo, según el Dr. Friedman, su uso debe posponerse al menos dos años luego del inicio del tratamiento con testosterona para permitir el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios.
Al igual que ocurre con el minoxidil, las escasas recomendaciones publicadas sobre la alopecia androgenética en pacientes transgénero priorizan la finasterida tópica frente a la formulación oral cuando se elige este fármaco. No obstante, “la evidencia que respalda la vía oral en la población general es considerablemente más sólida”, señaló el especialista. “Aunque los datos específicos en personas transgénero son escasos, la evidencia disponible en pacientes transmasculinos muestra una mejoría clínica sin cambios clínicamente relevantes en la concentración de testosterona ni en el deseo sexual”.
“No todas las personas deberían iniciar tratamiento oral para la alopecia androgenética”, agregó, “pero sí creo que deberíamos estar dispuestos a intensificarlo de forma más temprana cuando sea poco probable que el tratamiento tópico permita alcanzar los objetivos de las o los pacientes”.
El tratamiento con minoxidil puede provocar un aumento transitorio de la caída del cabello durante las primeras semanas, explicó durante el congreso, pero investigaciones recientes han mostrado que este fenómeno podría predecir la eficacia del tratamiento. Por ello, consideró importante informar de antemano a las y los pacientes sobre esta posibilidad.
También destacó la utilidad de la fotografía clínica, independientemente del tratamiento elegido. El crecimiento del cabello es tan gradual y los cambios pueden ser “tan sutiles” que, sin fotografías comparativas, a menudo suele resultar difícil reconocer la mejoría.
Pequeños estudios en población adulta joven que recibía tratamiento con testosterona mostraron que entre 5 % y 17 % desarrolló alopecia androgenética leve, según una revisión de 2021 publicada en la revista Pediatric Dermatology sobre consideraciones dermatológicas en jóvenes transgénero o con diversidad de género. El Dr. Friedman señaló que el minoxidil y la terapia con luz de baja intensidad parecen ser seguros en esta población en cualquier momento del tratamiento con testosterona.
Recomendaciones sobre depilación en pacientes transfemeninas
Los procedimientos de depilación más duraderos (la electrólisis, más eficaz para el vello rubio, y el tratamiento con láser, más adecuado para pieles claras y vello oscuro) son costosos, y no hay evidencia concluyente de la superioridad de ninguno de los dos, indicó el Dr. Friedman.
La electrólisis depende en gran medida de la experiencia de quien la realiza y puede presentar ciertas dificultades logísticas, mencionó el Dr. Steve Daveluy, profesor de dermatología en la Wayne State University, en Detroit, Michigan, Estados Unidos, y también expositor del encuentro. “Incluso si la aseguradora autoriza el procedimiento, la mayoría de los consultorios médicos no lo ofrecen”.
Por este motivo, especialistas en dermatología están “buscando alternativas creativas para facilitar el acceso, como profesionales que cuenten con capacitación en electrólisis que acudan a la clínica un día a la semana para realizar el procedimiento”, explicó el Dr. Daveluy. “La clínica le paga directamente y luego factura el servicio a la aseguradora”.
Consultado sobre la seguridad y la eficacia de los dispositivos de electrólisis de uso domiciliario, afirmó que todavía no cuenta con suficiente experiencia con sus pacientes como para dar una respuesta definitiva. “Pero si los están utilizando sin problemas, probablemente sean seguros”, señaló. “Quizá les pediría que los trajeran a la consulta para poder observar cómo los usan”.
Otro de los ponentes del encuentro, el Dr. John Trinidad, dermatólogo y director del programa para poblaciones desfavorecidas del Massachusetts General Hospital de Boston, en Estados Unidos señaló que su “única reserva” sería el uso de electrólisis domiciliaria para la depilación prequirúrgica, por ejemplo, antes de una vaginoplastia. “No confiaría en estos dispositivos para esa indicación”, afirmó. “Aconsejaría a la paciente acudir a profesionales con formación en electrólisis y depilación láser”.
El Dr. Friedman mencionó que la eflornitina tópica “suele pasarse por alto” como tratamiento complementario en pacientes transfemeninas. Además “disminuye la velocidad de crecimiento del vello facial, lo que facilita el afeitado y mejora los resultados de la depilación láser o la electrólisis”.
Además, puede ser una opción valiosa para las personas que enfrentan barreras económicas para acceder a estos tratamientos. El acceso a la eflornitina se ha vuelto más dificultoso desde que se discontinuó la formulación comercial original y actualmente solo puede obtenerse mediante formulación magistral. Aun así, “en pacientes cuidadosamente seleccionados, sigue siendo una alternativa terapéutica útil que puede contribuir de manera significativa a la afirmación de género y a mejorar la calidad de vida”, concluyó.
El Dr. Friedman, el Dr. Trinidad y el Dr. Daveluy declararon no tener conflictos de intereses económicos pertinentes.
Este contenido se tradujo de la edición en inglés de Medscape.
