Sam Nordquist tenía 24 años cuando viajó desde Minnesota hasta Nueva York en busca de una relación que había comenzado en internet.
Meses después, murió tras sufrir semanas de violencia y abuso.
Ahora, dos de las personas condenadas por su asesinato pasarán el resto de sus vidas en prisión.
El 8 de septiembre de 2026, un tribunal del condado de Ontario, Nueva York, sentenció a Precious Arzuaga y Jennifer Quijano a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por su participación en el asesinato de Nordquist.
En septiembre de 2024 viajó a la región de Finger Lakes, en Nueva York, para encontrarse con Precious Arzuaga, con quien había iniciado una relación después de conocerse en internet.
Nordquist se hospedó en Patty’s Lodge, en Hopewell.
De acuerdo con las autoridades, entre el 1 de enero y el 2 de febrero de 2025 fue retenido y sometido a un prolongado periodo de violencia antes de morir.
Su cuerpo fue encontrado el 13 de febrero de 2025 en un campo del condado de Yates.
La investigación terminó llevando a siete personas ante la justicia.
Sam Nordquist: Precious Arzuaga fue señalada como la líder
Los fiscales describieron a Precious Arzuaga como la persona que encabezó el grupo responsable del crimen.
Arzuaga se declaró culpable el 26 de junio de 2026 de asesinato en primer grado y otros cargos relacionados con el secuestro, abuso sexual, coerción y ocultamiento del cuerpo de Nordquist.
Durante la audiencia de sentencia, los fiscales describieron el caso como un episodio de violencia extrema y señalaron que el motivo de Arzuaga había evolucionado durante el tiempo que Nordquist permaneció retenido.
También presentaron como evidencia un mensaje enviado por Arzuaga en el que afirmó que Sam no saldría vivo de Nueva York.
La jueza Kristina Karle finalmente le impuso la pena máxima: cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Jennifer Quijano, quien mantenía una relación con Arzuaga, también se declaró culpable antes de recibir su sentencia.
Los fiscales sostuvieron que los celos tuvieron un papel en su participación en el crimen.
Según la fiscalía, Quijano estaba molesta por la atención que Arzuaga prestaba a Nordquist.
El 8 de septiembre recibió igualmente cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por asesinato en primer grado.
Además, recibió otras condenas por delitos relacionados con el caso.
Durante la audiencia, la familia de Nordquist habló directamente frente a las dos mujeres.
Su madre, Linda Nordquist, recordó que Sam había confiado en Arzuaga.
Su hermana Kayla también habló sobre el dolor que la muerte de su hermano provocó en su familia.
La jueza recordó que Sam Nordquist buscaba amor
Uno de los momentos más contundentes de la audiencia ocurrió cuando la jueza Kristina Karle se dirigió a Arzuaga.
La magistrada recordó que Sam había llegado a Nueva York buscando amor y que, de manera trágica, terminó encontrando a quienes serían responsables de su muerte.
La frase resumió una de las partes más dolorosas del caso: Nordquist había viajado para encontrarse con una persona en quien confiaba.
Su familia había señalado anteriormente que la relación comenzó en internet y que Sam esperaba pasar un tiempo con Arzuaga.
Con el paso de los meses, la situación se volvió cada vez más peligrosa.
Sam Nordquist y la discusión sobre un crimen de odio
Desde que se conoció el caso, organizaciones y personas de la comunidad LGBTQ+ cuestionaron por qué no se presentaron cargos por crimen de odio.
Nordquist era un hombre trans y su asesinato estuvo acompañado de una violencia extrema.
Sin embargo, los fiscales dijeron desde las primeras etapas de la investigación que no habían encontrado evidencia de que el crimen estuviera motivado por su identidad de género.
La fiscalía sostuvo que el caso involucraba otros factores y que reducirlo a un crimen de odio no describiría completamente lo ocurrido.
Por eso, aunque el caso se convirtió en un símbolo de preocupación para muchas personas LGBTQ+, no debe afirmarse que fue oficialmente clasificado como un crimen de odio contra una persona trans.
Siete personas fueron acusadas por la muerte de Sam Nordquist
En total, siete personas fueron acusadas por su participación en el asesinato.
Además de Arzuaga y Quijano, Emily Motyka y Kyle Sage también se declararon culpables y esperan sus respectivas sentencias.
Los otros tres acusados son Patrick Goodwin, Kimberly Sochia y Thomas Eaves.
Sus procesos judiciales continúan por separado y algunos enfrentan juicios previstos para los próximos meses.
El caso, por lo tanto, todavía no ha terminado judicialmente para todos los acusados.
La familia de Sam Nordquist sigue buscando justicia
Después de la sentencia, familiares y personas que acompañaron el caso reaccionaron ante las condenas.
La audiencia estuvo marcada por momentos de tensión y dolor.
Cuando Arzuaga salió de la sala después de recibir su sentencia, personas que apoyaban a la familia de Nordquist aplaudieron.
Su hermana Kayla habló posteriormente sobre lo difícil que fue controlar las emociones durante la audiencia.
Para la familia, la sentencia representa un paso dentro de un proceso que comenzó con la desaparición de Sam y terminó revelando un crimen que conmocionó a Nueva York y a la comunidad LGBTQ+.
Sam Nordquist tenía 24 años.
Era un hombre trans, un hijo, un hermano y una persona que viajó buscando una relación que terminó convirtiéndose en una tragedia.
Dos de las personas responsables pasarán el resto de sus vidas en prisión.
Pero otros procesos todavía continúan.
