La víctima, un transexual que estaba en proceso de cambio de sexo a varón, pero que conservaba sus órganos genitales femeninos, deja claro a su pareja, al que acaba de conocer esa noche, que solo tendría sexo con preservativo. El acuerdo entre ambos es total pero durante el coito el acusado presuntamente se quita el condón y sigue hasta que eyacula dentro del hombre, y es entonces cuando este se percata de que ya no portaba el preservativo. ¿Es delito su acción?
Hay jurisprudencia que indica que sí tras verse vulnerada la libertad sexual de la víctima, y transformar una relación consentida en una penetración no consentida. Pero debe analizarse caso por caso, y en el juicio celebrado en la mañana de este lunes en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Valencia hay ciertos matices que podrían hacer que el acusado evitara los cinco años de prisión a los que se enfrenta.
El procesado, de origen peruano, ha mantenido en todo momento, desde que fue detenido por la Policía Local de Valencia en julio de 2023 hasta hoy en la vista oral, que el preservativo se le cayó de forma accidental y no se percató de que no lo llevaba hasta que hubo consumado el coito, momento en el que se dan cuenta ambos y se finaliza cualquier contacto sexual entre ellos. «No me di cuenta, no sé en qué momento se me cayó el preservativo en el cuarto oscuro», ha alegado el acusado ante el tribunal.
Los hechos, por los que se enfrenta a cinco años de cárcel por un delito de agresión sexual con acceso carnal, ocurrieron en la madrugada del 1 de julio 2023 en un local de ambiente gay en la calle Alicante. «No sabía que era transexual, pensaba que era un hombre porque allí son todos hombres», ha explicado el acusado. La víctima estaba operado del pecho pero seguía conservando su vagina al encontrarse todavía en proceso de cambio de sexo. «Me dijo que era un chico con vagina», responde ante las preguntas de incredulidad del fiscal.
El acusado ha insistido en que fue «un accidente» y que no se dio cuenta de que ya no llevaba el preservativo porque «estaba muy excitado» tras consumir marihuana, alcohol y cocaína. Y admite que su error fue «haberle pedido perdón», al poder interpretar con ello la víctima que se lo había quitado. Lo que sí admite es que huyó del lugar antes de la llegada de la policía por miedo.
Miedo a quedarse embarazado
Por su parte, la víctima asegura que en todo momento le manifestó que solo iba a tener sexo con preservativo, y que fue al finalizar el coito cuando se percató de que el acusado no llevaba el preservativo puesto. Reconoce que el acusado no puso pegas a ponerse el condón y que fue el propio procesado quien lo llevaba, de los que suministra el local al pagar la entrada.
Los agentes de la Policía Local de Valencia que acudieron al local de ocio esa madrugada, tras recibir un aviso de la presunta violación, se encontraron a la víctima llorando. «El chaval estaba abatido» -el policía aclara que tenía aspecto de hombre, pero con vagina-. «Estaba preocupado por si se había quedado embarazado o le había contagiado alguna enfermedad de transmisión sexual», asegura el testigo.
La Policía Local de Valencia localizó al presunto agresor al día siguiente gracias a la descripción facilitada por la víctima
Aunque la víctima desconocía el nombre de su presunto violador, con la descripción facilitada por este, una patrulla de la Policía Local localizó al día siguiente al presunto agresor sexual realizando malabares en un semáforo de la avenida Ausiàs March de Valencia. El detenido les manifestó que el preservativo se le cayó por accidente y que no era su intención quitárselo. Y les reconoce que se asustó y huyó del lugar.
El Ministerio Fiscal mantiene la petición de cinco años de cárcel y solicita para el acusado una medida de seis años de libertad vigilada, y que se le sustituya la pena por su expulsión del país al encontrarse en situación irregular. De igual modo, se pide también la prohibición de comunicarse y aproximarse a menos de 300 metros de su víctima durante un plazo de ocho años, y que indemnice al denunciante en 10.000 euros por los daños morales.
La tesis de la defensa
La defensa solicita la libre absolución de su representado al no haber prueba ninguna de que su cliente se quitara el preservativo, y remarcar que no hubo un dolo ni intencionalidad alguna de vulnerar la libertad sexual de la persona con la que estaba teniendo una relación sexual consentida en un cuarto oscuro. Ni la víctima puede concretar cuándo se quitó el preservativo ni lo vio hacerlo. Y ambos coinciden en que se percataron a la vez de que no llevaba el condón puesto. Así atribuye lo ocurrido a ese mínimo porcentaje de ocasiones en las que un preservativo se rompe o, como en este caso, se desvanece y se pierde, ya que nunca fue localizado en el cuarto oscuro.
